María Gainza: “Uso elementos de mi vida pero los distorsiono hasta que dejo de reconocerlos” – Télam
María Gainza: “Uso elementos de mi vida pero los distorsiono hasta que dejo de reconocerlos” – Télam

María Gainza: “Uso elementos de mi vida pero los distorsiono hasta que dejo de reconocerlos” – Télam

Alguna vez han definido a Gainza como

Alguna vez han definido a Gainza como una irrupcin fulminante en el campo cultural.

La escritora y crtica de arte Mara Gainza acaba de publicar “Un imperio por otro”, una suerte de poemario que -fiel a sus libros anteriores- escapa a cualquier posible clasificacin para ofrecer un compendio fascinante de “textos encolumnados”, que escribi hace ms de 10 aos y que, ahora que ven la luz, bien pueden pensarse como la precuela de su debut literario, “El nervio ptico”.

Es que, tal como aclara en la introduccin la autora, este conjunto de poemas? fueron escritos hace diez aos, debajo del arce que plant en su jardn y “de ellos surgi ms tarde un libro”, asegura sobre estas pequeas historias breves pero potentes, reflexiones cargadas de imgenes que construyen retazos de la realidad, y que llevan ttulos como “La noticia”, “Accidente domstico” o “El nervio ptico”.

“Una vez que los escrib, los met en un cajn y los olvid por completo, y ese olvido me permiti seguir explorando el asunto. Yo creo que fue una suerte: puede que de haberlos tenido presentes, ‘El nervio ptico’ jams hubiera existido dado que de joven yo crea que una no deba repetirse. Ahora entend que una siempre se repite y que es imposible escapar de esa celda”

Mara Gainza

“Son como carteles luminosos en una ruta oscura -prosigue- que te anuncian lo que va a venir. ‘El nervio ptico’ era el ttulo de un poema, los epgrafes que aparecen en la novela son fragmentos de otros poemas. Y despus estn las obsesiones recurrentes: la enfermedad, las pinturas, la muerte, los caballos, las noticias, es decir, el diario como herencia familiar, los pjaros, incluso algunas cosas que sobrevuelan como ausencias, todo est anunciado ah”.

Alguna vez han definido a Gainza (Buenos Aires, 1975) como “una irrupcin fulminante” en el campo cultural, como “una tromba”, porque si hay algo que ha hecho la autora desde siempre, con su estilo y esttica nicos, es evadir las etiquetas: primero con sus crnicas de artes visuales para Pgina 12, parecidas a ninguna otra, y luego con su debut literario, publicado por el sello Mansalva en 2014 y reeditado por Anagrama en 2018, una “autoficcin” que hilvana once relatos entrelazados sobre la vida personal de la narradora y la historia del arte.

Un imperio por otro, de Mara Gainza.

Resulta inevitable citar una de las frases que dispara Gainza -la narradora, en verdad- en su ltima novela publicada, “La luz negra” (2018), donde entrecruza otra vez el arte y lo personal: “He notado que una no escribe ni para recordar ni para olvidar, ni para encontrar alivio ni para curarse de una pena. Una escribe para auscultarse, para entender qu tiene adentro”.

Tal vez con ese prisma surgi “Un imperio por otro”, el ms reciente trabajo de la ganadora del Premio Sor Juana Ins de la Cruz 2019, que colabor en la revista Artforum, trabaj en la corresponsala de The New York Times en Argentina y que public en 2011 “Textos elegidos”, una seleccin de sus maravillosas notas y ensayos sobre arte argentino, reeditado y actualizado en 2020 como “Una vida crtica”.

– Tlam: Cmo llegaste al ttulo “Un imperio por otro”?

– Mara Gainza: No tengo la menor idea de dnde sali, quizs se me apareci como una meloda con las letras “p” “r” y “o” repiqueteando, quizs me baj en un sueo, quizs lo rob de una cancin. Lo que s s es que estuve a punto de cambiarlo porque me pareca un poco pretencioso, tema que fuera un ttulo con nfulas y las nfulas, que suenan a enfermedad contagiosa, es a lo que ms le temo en el mundo. Antes de publicarlo me pas dos meses barajando posibilidades. Todos los ttulos que pensaba me sonaban falsos, impostados, ajenos, pero an as, en el vrtigo del cierre, me decid por uno de ellos. Entonces, unos das antes de entrar a imprenta, me llam mi editor y me dijo: “Dejemos el ttulo original”. Tena razn, ese ttulo haba surgido orgnicamente junto a los poemas en un momento dado, bajo circunstancias especficas que yo ya no poda recrear. Decid dejarlo, pero me ocup de que la foto de tapa generara cierta disonancia, que pusiera entrecomillas su solemnidad.

– T: Por qu queras escribir “algo encolumnado” como seals en la introduccin?

– MG: Puedo adivinar que la idea de lo encolumnado surgi del pudor. Debi ser un ardid, un juego que me invent para engaarme a mi misma y evitarme el susto de reconocerme escribiendo poemas. Probablemente busqu ese molde para conservar en la madurez el espritu de desparpajo de la infancia. Por lo general, cuando las cosas se ponen serias, hay algo que inmediatamente se seca dentro de m. Cierta impunidad aniada es mi forma ideal de acercarme a los materiales y calculo, imagino, que pensarlos como “textos encolumnados” y no como poemas, me aligeraba las tintas. Pero todo esto que digo ahora es un intento por adivinar la mente de la chica que fui, pasaron diez aos y ya no soy esa persona.

-T: Hay una precisin en la eleccin de cada palabra, dira, implacable. Por cunto tiempo amass un texto hasta que sents que est listo?

– MG: Puede sonar a paradoja pero no lo es: cuanto ms evanescente y misteriosa la vida, ms precisin para atraparla se necesita. Dejo de tocar un texto cuando me gana el cansancio o el aburrimiento. Podra reescribir durante aos ya que que nunca lograr que la msica que escucho en mi cabeza baje a la pgina sin interferencias. Pero tambin s que no pasa tanto por ah, pods trabajar un texto muchsimo y puede fallar o pods sofocarlo. A veces, es mejor que tenga errores pero que est vivo.

– T: La naturaleza est muy presente en estos textos. Qu importancia tiene en tu cotidianeidad?

– MG: En mi juventud pas unos aos en Concord, Massachusetts, el pueblo norteamericano donde vivieron Emerson, Hawthorne y Louisa May Alcott, a pocos kilmetros del lago Walden, el sitio donde se refugi Thoreau para escribir su obra. Todos esos escritores estn enterrados en el cementerio del pueblo que es el nico cementerio al que volvera porque sus rboles en octubre parecen prenderse fuego. Esa zona de Nueva Inglaterra tiene uno de los mejores otoos del mundo, lo que los bostonianos llaman con ese nombre tan bblico: The Fall. Creo que por esa poca algo del espritu trascendentalista sopl dentro de m sin que yo me diera cuenta porque la naturaleza me resulta una cantera prdiga, donde a cada pensamiento pareciera corresponderle una imagen material. Cada vez que veo a las salvias curvarse con el viento, siento que esa reverencia es nueva y antigua a la vez. Todo es tan vasto y articulado ah afuera que no puedo ms que pensar, como deca Emerson, que los dados de la naturaleza estn cargados.

– T: Cunto de vos tiene este personaje que narra en primera persona?

– MG: No lo s porque nunca escribo y pienso a la vez. Lo que veo ahora repasando mi muy pequea produccin, es que siempre uso elementos de mi vida pero los distorsiono hasta el punto en el que dejo de reconocerlos como propios. Es como si me disfrazara y, con cada cambio de vestuario, de sombrero, anteojos y peluca, me mirara al espejo y me resultara irreconocible pero levemente familiar. Un poco como esa serie donde Cindy Sherman se fotografiaba interpretando distintos personajes y todo el tiempo era ella pero tambin todo el tiempo era otra. Mi mayor diversin al escribir es jugar con la voz, dar con la entonacin adecuada. Tal vez nadie se de cuenta, pero para m cada uno de mis libros tiene un tono distinto. En “El nervio ptico”, la narradora es chispeante y performtica, una persona inquieta, sociable, con una cabeza que parece un pinball y como resultado una voz neurtica. En “La luz negra”, la narradora es una solitaria, una cowgirl fuera de la ley en una pelcula de Sergio Leone, conviviendo con sus muertos en un desierto de espejismos, de ah una voz ms dura y gastada. En cambio en “Un imperio por otro”, la narradora, aunque tiene hija y marido, est muy quieta y su observacin es sobre todo interior, por lgica, esa debera ser la ms cercana a mi, pero desconfo mucho de la lgica estos das.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202105/554773-maria-fianza.html

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