¡Exijo la VTP! Verificación Técnica Peatonal
¡Exijo la VTP! Verificación Técnica Peatonal

¡Exijo la VTP! Verificación Técnica Peatonal

Telam SE

¡Exijo la VTP! Verificación Técnica Peatonal

Cada año los automóvilistas deben someter sus coches a la VTV: Verificación Técnica Vehicular. Allí verifican si el vehículo está en condiciones de circular, de ir derecho al basural o de seguir andando sin importarle nada al que maneja.

Los conductores de automóviles y motocicletas, mientras tanto, deben renovar sus licencias de conducir. Allí se examinan su capacidad visual, su capacidad auditivia y su capacidad de tener algún amigo en la repartición que les ahorre todo ese trámite.

Sin embargo hay dos clases de personas que no deben aprobar ningún examen para circular: los ciclistas y los peatones. Para ellos no hay ningún tipo de control.

A los ciclistas me referiré en otro momento, muejeje. Pero de los peatones, el momento es ahora.

Dígamoslo claramente: no todos los seres humanos están capacitados para ser peatones. Es así: no hay cursos, no hay campañas viales y a veces, ni siquiera alcanzan los insultos tradicionales para mejorar el comportamiento de ciertos caminantes.
Veamos algunos casos:

El que en lugar de caminar por la vereda, camina por la calle. Y no es que la vereda esté atestada de manteros, vallas amarillas o una cuadrilla de inspectores de AFIP. No. A éste le gusta ir por la calle desafiando automovilistas.

O peor: está el que corre por la calle, el runner asfáltico, y los que ya deberían ser condenados a trabajos forzados en la limpieza del Riachuelo: los que corren por la vereda pero cuando los detiene el semáforo continúan corriendo en el lugar -sin barbijo- resoplando en tu nuca mientras vos buscás cámaras de vigilancia que frenen tu impulso de aplicarle el cortito de Karadagián para que se queden quietos.

Más: El peatón pasea perro con correa de 26 metros que impide el paso a sus semejantes y hasta que el pichicho no ensucia la vereda de algún vecino, no acorta la correa. Te deja dos opciones: saltar la soga, con el riesgo de que te muerda el rope por el susto, que te caigas en una baldosa floja o pedirle al sujete en cuestión “Permisooooo” mientras lo rebasás y sin querer queriendo, si el tipo no se corre, aplicás un codazo involutario al riñón y decís “uy, disculpame”.  Si el tipo se corre para que pases, le aplicás un codazo con 50% de descuento en la potencia y pedís disculpas. Es lo mínimo que hace un peatón de bien.

La nueva plaga moderna: El peatón tecno. Hay 3 tipos. El que va con auriculares abstraído del mundo, incluso cantando y desafinando en voz alta lo que está escuchando mientras esparce sus microgotas de Flügge a diestra y siniestra. Al verlo, ajustarse bien el barbijo, poner duro el hombro, hombrearlo al pasar, seco, fuerte, y seguir como si nada. Tranqui: no reaccionará, y menos si lográs sincronizar con el estribillo de la canción.

Segundo tipo: El que va caminando mientras lee, escribe o habla por el celular. Difícil de sobrepasar, porque camina como borracho, perdiendo la línea de marcha. Lo querés pasar por la derecha, va para la derecha, lo querés pasar por la izquierda, va para la izquierda… la única forma de sobrepaso es bajando a la calzada o calzándole un mazaso en la sabiola, cosa por el momento solo permitida por la ley del Talión pero no por la legislación argentina.

Y el tercero, que es el que va escuchando música y escribiendo en el celular. En este caso, lo recomendable es estudiar su recorrido durante un par de días, encontrar un balcón libre en esa ruta, y conseguir un par de macetas pesadas…

La lista es infinita: Los peatones que se desplazan en grupo, ya sea juvenil, familiar o barra de amigotes beodos que ocupan el ancho de la vereda y a los que no podés increpar dado que son muchos más que vos.

El peatón dominguero, que no respeta la velocidad mínima de circulación y es capaz de maniobras impredecibles, los que los días de lluvia van con el paraguas pero abajo de los techitos, impidiendo que se resguarden los que no tienen paraguas, los que llevan el paraguas a la altura de los ojos de cualquier persona de más de 1.70 metros, los que pierden el control de les niñes a quienes de repente tenés que tratar de esquivar para no aplastarlos como cucaracha herida, los que se ponen a charlar en la esquina e impiden que cruces cuando cambia el semáforo que son, junto con los peatones estáticos, tremendos ejemplares que se detienen a charlar justo en el lugar que queda entre la pared y el árbol, interfiriendo con el paso de todo el mundo o simplemente están ahí parados, y no se sabe qué van a hacer, si se van a quedar quietos o van a realizar un movimiento brusco, los que se frenan de golpe, los que se frenan de golpe y giran para volver y te llevan por delante, los que te pisan, los que te empujan, y todos esos a los que habría que sacarles el carnet peatonal.

Si. Por eso, para ellos, exijo la VTP: La Verificación Técnica Peatonal. Porque caminante, hay camino, solo tenés que mirar por donde vas. Y porque no solo el sur también existe: también existimos los demás.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202112/576572-humor-stoppelman-verificacion-tecnica-personal.html

Abrir chat