‘Espero que en el futuro otros continúen esta historia para enaltecerla lo más posible’
‘Espero que en el futuro otros continúen esta historia para enaltecerla lo más posible’

‘Espero que en el futuro otros continúen esta historia para enaltecerla lo más posible’

Alejo Nahuel Acosta Migliarini de 23 aos el rapero YSY A
Alejo Nahuel Acosta Migliarini, de 23 años, el rapero YSY A.

El rapero YSY A, quien viene de agotar dos funciones en el mítico Obras Sanitarias y se alista otra vez para repetir el vértigo de su “show de clásicos” en otras latitudes como Uruguay y Perú, asegura que “la autogestión, el respeto, la igualdad y la superación” empujaron su inventiva como uno de los hacedores más influyentes de la escena urbana argentina en una historia que aún “se está escribiendo” y que espera que en el futuro otros la “puedan continuar” para “tratar de enaltecerla lo más posible”.

En diálogo con Télam, el creador de la ya extinta El Quinto Escalón -la competencia de freestyle callejero más influyente de habla hispana- compartió su mirada sobre el impacto cultural de un movimiento que, en diez años, se bifurcó de las plazas a las grabaciones, y de los millones de reproducciones en las plataformas digitales a los estadios: “No hay droga que se le acerque al sentimiento de amor que te contagia la gente”.

“Cuando me bajo del escenario estoy como nuevo, como un celular con cien por ciento de batería. Y es por tener a esas miles de personas cargándome de amor, energía y calor. Me podría bajar matado, pero termino extasiado y prendido fuego”, explicó Alejo Nahuel Acosta Migliarini, de 23 años. 

Para YSY A, el barrio porteño de Caballito fue el epicentro de todas sus epopeyas: en el Centro Cultural El Eternauta de la calle Lobos dio sus primeros pasos en el hip-hop en una historia que luego continuaría en el Parque Rivadavia, donde gestó un semillero de talentos del cual emergieron otros como Duki, su aliado junto a Neo Pistea en las primeras giras nacionales de trap que pergeñaron juntos desde “La Mansión” que compartían sobre la calle Antezana.

El rapero YSY A quien viene de agotar dos funciones en el mtico Obras Sanitarias
El rapero YSY A, quien viene de agotar dos funciones en el mítico Obras Sanitarias.

Télam: ¿Te sorprende tu actualidad o se está materializando aquello que soñabas cuando empezaste con esas primeras giras junto a Duki y Neo Pistea?

YSY A: Por momentos te sorprende, porque uno siempre tiene la expectativa alta y una gran esperanza de que pasen cosas lindas. Pero de repente te bajás del escenario, te dicen que hiciste un sismo y la vida te sorprende más aún. Yo me imaginaba que iban a pasar cosas muy lindas y muy grandes, pero cada capítulo que pasa me sorprendo como si fuera un niño de cinco años. Es loco porque soy artífice de todo esto que está pasando con mi carrera, pero al mismo tiempo lo vivo como un espectador más, al igual que cuando tenía trece años y estaba con un cuaderno en una plaza. Y ahora que vengo de dos estadios explotados, ese pibito me dice “mirá lo que está pasando, ¿qué es esto?”. Por eso me la paso agradeciendo y bajando el mensaje más positivo que encuentro. Es una manera de devolver todo el amor que me dan. El otro día, por ejemplo, se pusieron a cantar “el que no salta es un inglés” cuando yo estaba con la bandera argentina envuelta en la cabeza. ¿Me iba a poner a arengar eso? No, porque eso trae más odio, más guerra y más problemas, y yo no me lo puedo permitir. Ahí los paré y les dije que “el odio no se vence con más odio”, aunque me chupen un huevo los ingleses. Vamos Argentina, pero sin generar más odio. A algunos medios parece que no les gustó y otros me aplaudieron, pero yo mi verdad se las tengo que dar como la siento.

“El trap sigue estando vigente y no lo voy a dejar morir”

Para Alejo Nahuel Acosta, conocido artísticamente como YSY A, fue “el no pensar en los miedos y en los errores” lo que le imprimió “voracidad” a aquel sueño de vivir de la música haciendo un género que “sigue estando vigente”.

Télam: ¿Cómo fue emprender aquellas giras nacionales de trap?

YSY A: La primera foto que se me viene a la cabeza es con Neo Pistea, que en ese momento tenía una banda que se llamaba KMD y yo otra que fue La Cofradía. Me acuerdo que estábamos en pleno auge del freestyle y yo le dije “la que se viene es hacer música y tours”. Veía que los artistas de afuera hacían treinta ciudades en un mes y medio, y que esa tenía que ser nuestra vida. Entonces me puse a hablar con los organizadores de las competencias del interior y nadie entendía nada. Era un show de trap, sin competencias. Y fue así como hicimos una gira desde San Martín de los Andes hasta Ushuaia en 2017. Iban cien personas por fecha. Me acuerdo que en Ushuaia cobramos 75 pesos y vinieron treinta personas. No nos alcanzaba ni para viajar a la otra ciudad. Después, no me olvido más que cuando volví a Capital, Duki estaba chocho y como loco con lo que habíamos hecho. “Hay que vivir de esto”, nos decía. Mientras yo cortaba con El Quinto Escalón, encaramos con él un segundo tour que fue un desastre. Viajamos a Chaco con la billetera encima y nada más. Tocamos como pudimos, agarramos algunos pesos y nos volvimos. Histórico, pero todavía no terminábamos de entender si estaba bien. Me acuerdo de una noche en Córdoba, de estar tirado en un hotel de dos estrellas y de pensar “¿tendrá razón mi mamá en que estoy haciendo cualquier cosa?”. Volvimos todos callados mirando por la ventana, pensando en qué carajo estábamos haciendo, pero la esperanza de vivir ese sueño era tanta que seguimos haciéndolo como ciegos. Sin pensar en los miedos, en los errores; fue esa voracidad la que nos hizo explotar como explotamos. Mucha convicción y mucha seguridad, a pesar de que eran momentos muy difíciles, que no había plata, y que encima yo acababa de ser papá y había dejado la escuela. Alguien débil hubiese quebrado al instante, pero nosotros nos mantuvimos fuertes y acá estamos.

T: ¿Qué significó para la escena esa colaboración colectiva que fue “Tumbando el Club” y que reunió a las principales figuras del trap?

Y: Fue algo muy especial. La canción es de Neo, uno de los pilares y grandes pioneros que tuvimos en Argentina. De hecho, él siempre estuvo haciendo música y nunca tuvo nada que ver con las competencias. Fue él quien eligió a dedo a ciertos referentes que teníamos algo para decir y algo para dar en cuanto al trap. Y fue muy importante y bisagra, porque la gente pudo ver por primera vez a toda a la escena junta.

T: ¿Y cómo ves ahora la evolución y el futuro del trap dentro de una escena que se ha abierto a mezclarse con otros géneros como el reggaetón?

Y: Lo que pasa es que a partir de ahí en adelante, más que nada el último año, casi todos los artistas que eran del trap se pasaron a hacer otro tipo de géneros. Es algo que pasa siempre entre los géneros musicales y el pop. Nace un género, tiene su explosión pura y orgánica, y de repente aparecen los tipos de traje y corbata a querer meternos el cáncer del pop, como le ha pasado a todos los géneros. El año pasado sentí una responsabilidad al ver que todos los artistas que representaban el trap se habían movido a hacer otras cosas. Entonces saqué un disco doble de veintidós temas que se llamó “Trap de verdad” y que confirma que el trap sigue estando vigente, y encima con sonidos nuevos, y que tampoco lo voy a dejar morir. Entiendo el lugar que el pop busca tomar en Argentina, pero sé que son olas. El pop es un cáncer que te aparece, que te lo sacás como podés pero te vuelve a aparecer en otro lugar del cuerpo. Pero yo tengo un cuerpo fuerte y me mantengo con mis convicciones al palo.

T: ¿Qué valores del hip-hop fueron esenciales para construir tu camino?

Y: El hip hop es una cultura que de chico me enseñó mucho de la autogestión, el respeto, la igualdad y la superación. La autogestión me enseñó que podía hacer todo con mis manos y que, en partes iguales, era tanto un derecho como una obligación. Porque si podía hacerlo todo con mis manos, entonces estaba obligado a hacerlo. Después, el respeto y la igualdad en el hip hop están muy presentes; tanto si hacés ‘breakdance’, cantas rap, haces grafiti o sos DJ, siempre debe haber una unión de comunidad para que el conocimiento se pase de unos a otros. Sin tapujos para enseñar y aprender. Es obvio que no somos todos unos santos, pero a mí la cultura me bajó esta data. Y, por último, la superación: buscar todos los días ser un poco más que ayer, aunque sea un poco.

T: ¿Qué te devolvió revisitar otras tradiciones porteñas como el tango para traerlas a tu música?

Y: Me acuerdo que en la escuela muchos te dicen que hay que entender el pasado para entender el futuro, y yo soy consciente de que nací en una parte del mundo con mucha historia musical y cultural, y no se puede obviar. No nacimos en una parte donde estamos creando desde cero, acá hay más de un siglo de historia musical. Una historia que es tan importante, que me representa y que me hace muy a gusto poder traerla a estas épocas. Porque con la globalización y el internet uno va borrando lo que ya pasó. La gente mira para adelante, se asombra y todo, pero si vos entendés lo que viene pasando y trabajás adrede tanto con lo que ya pasó como con lo que está pasando, entonces seguramente se logre que sea mucho menos fortuito. A mí me pasa eso, por ahí a algún rapero de mi generación no se le hubiese pasado por la cabeza trabajar con el tango como yo. Tenía toda esa historia atrás que se me entregaba en las manos para continuarla. Yo soy re argentino y soy el único argentino de mi familia, que son todos uruguayos. Tengo el Río de la Plata en mi alma. No lo dudé, y hasta el día de hoy tengo un repertorio nuevo de música que todavía no salió que ya no sólo coquetea sino que transa con el folclore, el tango y la cuestión criolla. Lo hago tan feliz que el resultado va a terminar dando felicidad. Ya me pasó con “Traje unos tangos”, que es una de las canciones que más me marcó en mi carrera.

Foto Cris Sille
Foto: Cris Sille.

“El freestyle se alejó de su verdadera misión, ahora sólo piensan en el billete”

Diez años atrás, YSY A decretaba el punto final de El Quinto Escalón, la ya mítica competencia de freestyle en el porteño Parque Rivadavia que organizaba junto con Muphasa, y, casi en simultáneo, emprendía con la misma soltura un camino dentro de la escena urbana.

Hoy, alejado del mundo de las batallas, el rapero compartió su mirada sobre una disciplina que devino en “entretenimiento” con fines de lucro y olvidó su “verdadera misión”, la de “crear cultura y despertar cabezas”: “Hoy en el freestyle hay empresarios, marcas y sponsors que están metidos por el rédito económico y nada más”, sostuvo el rapero, en una extensa charla con esta agencia.

Télam: ¿Fue necesario matar artísticamente al Quinto para que floreciera una escena musical?

YSY A: Para mí había que ponerle fin a eso para darle inicio a algo nuevo. Algo tenía que morir para que nazca algo tan zarpado, tan nuevo. En el momento la cuestión estaba muy viciada por la cuestión material, y más que por la cuestión material por una moda efímera, y yo sabía que la historia estaba en la música y no en un show de entretenimiento nada más, porque la música excede al entretenimiento, es energía que se te mete en el alma. Entonces creo que fue fundamental y por eso tomé la decisión en su momento. El Quinto Escalón terminó en noviembre de 2017 y en enero de 2018 estábamos haciendo 50 shows en un mes, cosa que en el Quinto no hubiese pasado.

T: ¿Puede volver a reeditarse en el hip-hop argentino una experiencia similar?

Y: El freestyle va a poder ser algo grande, enorme y hasta más grande que El Quinto el día que los organizadores de esos eventos no estén pensando en el rédito económico y estén pensando realmente en un impacto cultural como yo pensé cuando lo creé. Lo terminé matando porque el potencial económico que podía haber estaba desenfocando la verdadera misión que tenía ahí adentro. Yo estaba creando cultura y buscando despertar cabezas, no lucrar con esas cabezas a raíz de entretenerlas. Es lo que están haciendo ahora, ahora atienen un show de entretenimiento. No son competencias de freestyle, ahora es show de competencias donde los pibes no improvisan y se preparan las rimas. No disfrutan más el hecho de rapear, están esperando que les bajen un sueldo y ver cómo subir en una tabla de puntos para poder hacer más plata, que vengan más patrocinadores y tener un sueldo mejor. Al día de hoy lleno un estadio y no pienso en la plata que me llevo sino en que la experiencia sea única, algo incomparable. Hoy en el freestyle hay empresarios, marcas y sponsors que están metidos viendo el rédito económico nada más. Y termina pasando lo mismo que en otras áreas, donde se pierde la disciplina porque hay un billete que dice las cosas que hay que hacer y las cosas que no. A mí la plata nunca me va a poder manejar, ni a mí ni a los proyectos donde yo esté.

T: Siempre dijiste que tu vocación era “hacer historia” y ser “una leyenda” dentro de la cultura argentina. ¿Cómo imaginás ese futuro?

Y: Soy consciente de que eso se está escribiendo ahora. Siempre pensé en los artistas del rock argentino o mismo del tango que no tuvieron la posibilidad de entrar a internet para ver que estaban haciendo historia y no algo efímero. Yo estudio la historia de los músicos que estuvieron antes, algunos que ya no están vivos. Dentro de cien años, cuando ya no esté más en el mundo, va a venir otro artista que va a estar estudiando lo que yo estoy haciendo ahora para poder avanzar. Cuando Luis Alberto Spinetta hizo Pescado Rabioso, el chabón no sabía que estaba creando los cimientos de una discografía histórica que luego de su muerte se iba a seguir estudiando. Yo sí soy consciente de eso. Y es muy grato para mí aprovechar la historia de mi país para crear lo mío y pasarle la posta al que venga después. Es una cadena hermosa: agarrar la posta de los maestros que ya no están y tratar de enaltecerla lo más posible. El día que me tenga que ir sé que hice todo lo posible para que otro la pueda continuar.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202206/595241-ysy-a-musica-rap-entrevista.html

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