‘En literatura los opuestos no se destruyen, coexisten’
‘En literatura los opuestos no se destruyen, coexisten’

‘En literatura los opuestos no se destruyen, coexisten’

Paula Prez Alonso Foto Daniel Dabove
Paula Pérez Alonso. / Foto: Daniel Dabove

Por su “libertad conceptual” y “las preguntas implícitas que plantea sobre las relaciones, el amor, el duelo y la comunicación”, la escritora y editora Paula Pérez Alonso resultó ganadora de la segunda edición del Premio Nacional de Novela Sara Gallardo por “Kaidú“, donde narra la relación afectiva entre un perro y una mujer: “Nunca pensé en términos de obra o de consagraciones, siempre me gustó pensar en la materialidad del libro a libro, en el presente”, dice a Télam.

Paula Pérez Alonso es editora y escritora. Su novela “No sé si casarme o comprarme un perro”, publicada en 1995 tuvo una importante circulación, y después fue sumando otras como “El agua en el agua”, “Frágil” y “El gran plan”. “Kaidú” fue publicada el año pasado por el sello Tusquets y hoy el Premio Sara Gallardo, que impulsa el Ministerio de Cultura de la Nación, la eligió como la mejor novela del año 2021. En este libro, Pérez Alonso construye una historia tierna, luminosa y crítica a la vez, en la que tuerce las formulaciones posibles del amor, el binarismo y la jerarquización de los seres al narrar la relación entre un perro, Kaidú, y una mujer Aína. Pero no son sólo ellos dos, porque Kaidú, a su vez, es el perro de Juan, la pareja de Aína.

“Kaidú” fue elegida sobre otras diez novelas finalistas por un jurado que integraron las escritoras María Rosa Lojo y Esther Cross y el escritor I Acevedo. En el fallo, el jurado de esta segunda edición destacó: “La novela se destaca por el enfoque personalísimo, por su escritura fluida, a la vez informal y sofisticada, por su libertad conceptual y narrativa y las preguntas implícitas que plantea sobre las relaciones, el amor, el duelo y la comunicación”. La autora recibirá el galardón en la Casa Nacional del Bicentenario el próximo miércoles 21 de diciembre.

Lo que le da un toque singular a este premio no sólo es la cifra (unos 600.000 pesos) sino la intención que abraza desde su origen: se trata de un reconocimiento a la creación y la calidad literarias de autoras argentinas cis, lesbianas, travestis, transexuales y transgénero que tiene como propósito difundir la diversidad de voces del escenario narrativo actual.

En entrevista con Télam, la escritora premiada celebró la impronta de este galardón: “Es una forma de llamar la atención sobre la importancia de abrir y ampliar las miradas y dar a conocer voces en la literatura que muestren la diversidad de un multiverso. Ahí se inscribe Kaidú y me inscribo yo como escritora, porque nunca pensé en términos de obra o de consagraciones, siempre me gustó pensar en la materialidad del libro a libro, en el presente, que por otro lado es todo lo que hay. Mi primera novela, para mi sorpresa, fue un éxito de ventas y crítica y nunca se me ocurrió hacer una parte 2 de esa novela, como me pedían muchos libreros y libreras. No quise perder mi libertad”.

“‘Kaidú’ partió de una emoción y encontré el tono para escribir algo fuera del sentido común que proyectara un efecto de verdad en la escritura”.Paula Pérez Alonso

“Bienvenidos los premios, que son una gran ayuda a que los escritorxs puedan dedicarse más a escribir”, celebró la autora y resaltó: “Recibir este premio es una alegría y una emoción enormes por el reconocimiento a un libro con cierta audacia y porque tiene como figura tutelar a Sara Gallardo, una escritora admirada, muy singular, que escribió con una gran libertad, fuera de toda agenda, nunca pensó en términos de carrera literaria. Siempre quería hacer algo distinto, no repetirse, nada que le saliera fácil”.

Precisamente esa audacia que menciona Pérez Alonso es la que ponderó el jurado en su decisión final al señalar que “Kaidú cuestiona, desde la mirada de Aína, la disconformidad de una persona con los sobreentendidos de una cultura que formatea y limita los afectos y la manera de vivir y entender la condición humana”.

La novela se publicó en el segundo semestre del 2021 y en ese entonces la escritora contó: “A partir de un perro real con una expresividad muy singular, muy propia, inventé esta historia en la que lo que desestabiliza a la narradora es que Kaidú le presenta coordenadas no transitadas hasta ahora, y no solo la cautiva, la induce a entrar en la animalidad, un mundo de inmanencia pura”.

Es que la potencia de esa novela es la forma en la que el perro aparece: sus gestos, movimientos, su modo de mirar, su dulzura y rebeldía, incapaz de ser domesticada. Con un perro se puede bailar, mirar la ciudad desde otra perspectiva, compartir, desear, extrañar y viajar. De este modo, Pérez Alonzo va más allá de lo que la historia enuncia al proponer una correspondencia entre animales y humanos, escapar -como escribe la narradora en algún momento – a “la restringida mirada binaria y me enseña a superar esta concepción estrecha en la que nos enclaustró la visión cartesiana: siento que se ha caído un velo y ya me resulta imposible creer esta versión empobrecedora”.

-Télam: ¿Qué revalida este galardón en esa apuesta singular que fue narrar una historia de amor sin jerarquías entre los seres vivos, con un trabajo de escritura desafiante que te convocó a mirar por fuera del ojo tradicional?

-Paula Pérez Alonso: Hace poco vi un documental sobre Patricia Highsmith en el que decía que la escritura tiene que partir de la emoción. “Kaidú” partió de una emoción y encontré el tono para escribir algo fuera del sentido común que proyectara un efecto de verdad en la escritura. Cuando terminé de leerla me di cuenta de que lo que había pasado en la realidad es lo que yo contaba ahí: una novela de una libertad desaforada, desbocada, y un descubrimiento. Todo lo que signifique ampliar nuestro mundo es señal de apertura, de vitalidad, de movimiento, no pretender fijar ningún supuesto.

-T: En este sentido, una gran apuesta de esta novela fue proponer una escritura por fuera de binarismos. ¿Qué posibilidades habilita el lenguaje, el trabajo con el lenguaje, para desacomodar y repensar nuestras formas de amar, de vincularlos?

-P.P.A: El lenguaje invita a vislumbrar y a descubrir. Si el lenguaje no está domesticado, genera tensiones y torsiones nuevas, desestabilizaciones. La ostranenie, el extrañamiento, que propulsaron los formalistas rusos nos desafía a buscar nuevas formas de decir siempre. La mirada oblicua o al sesgo me resulta más interesante que una mirada plena que quema lo que ve; no es una mirada totalizadora, admite diferentes registros, ambigüedad, vacíos, medios tonos, otros lenguajes. Es una manera de escuchar también. Y en ese registro de alguna manera fragmentario se habilita más posibilidad, una palabra clave que se sostiene en el vacío. Lo que importa son las mediaciones, los circuitos, la cartografía que se despliega, que puede ser inquietante, imprevisible. En literatura los opuestos no se destruyen, coexisten. Alguien sabio dijo que la literatura es el lugar donde una barricada tiene tres lados.

Más reconocimientos del Premio Sara Gallardo

Además de “Kaidú”, fueron elegidas cinco obras que obtendrán menciones especiales en la segunda edición del premio: “Monchi Mesa”, de Marina Closs, editada por Bajo La Luna; “Antes que desaparezca”, de Sylvia Iparraguirre, editada por Alfaguara; “Olimpia”, de Betina González, editada por Tusquets Editores; “Pobres corazones”, de Melina Torres, editada por Suma (Random House); y “Outlet”, de Laura Liébana, editada por Libros de Unahur.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202212/614118-paula-perez-alonso-literatura.html

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